Querer que no duela es negar que no pasó. Pasaste y fuiste una muestra de lo que quiero para el amor, más no todo lo que quiero. Claro que hubiera querido que te quedaras, pero también hay cosas que no iban ya con nosotros, ni de ti, ni de mi.
Creo que aún estoy en cierta negación, pero realmente no quiero estar cerca de eso, no quiero problemas, no me quiero enfermar más.
Tal vez es cuestión de buscarnos en otra vida, quizás nuestro ciclo aquí ya se cumplió, “quizas” es una palabra muy grande, pero, quizás así debía ser, aunque yo sabía bien que ASÍ tenía que ser. Solo espere el momento y solté.
No quiero cargar con tus adicciones, no quiero cargar con lo que no debo cargar, ni con la presión de que en algún momento sea algo insoportable de llevar.
Esto me da consuelo de pensar que, efectivamente, nuestro tiempo se acercaba, y que era un ciclo necesario de cerrar. Lo alargamos hasta donde se pudo, pero te agradezco mucho. Promete que vas a madurar lo que nos hizo separarnos para que en la siguiente vida no nos afecte, prométeme que vas a trabajar como yo en mi para ofrecer algo mejor, prométeme que lo disfrutaste hasta donde se pudo.
Me siento tan hormonal, casi puedo despedir feromonas de forma brutal, necesito tu precioso acento pidiéndome que baje la voz, mientras tú mismo tratas de seguir la misma instrucción con dificultad.
Me ha costado mucho dejarte atrás. Hay veces donde aún podría jurar que siento por ti amor.
Es importante comprender que a veces, al igual que el cielo, necesitamos llover.
Via: textosnocturnos
